Florencia Ojeda Ospino.
A mis 55 años, puedo mirar mi historia con gratitud y reconocer en ella una vida marcada por la fortaleza, la perseverancia y el deseo constante de seguir aprendiendo.
Soy Contadora Pública y Psicóloga, dos profesiones que me han permitido desarrollar diferentes maneras de comprender la vida, a las personas y los desafíos que se presentan en el camino.
A los 8 meses de edad fui diagnosticada con anemia de células falciformes. Desde entonces, esta condición ha formado parte de mi historia. He enfrentado múltiples complicaciones y momentos difíciles, pero también he tenido la oportunidad de superar cada desafío y descubrir capacidades que quizá no sabía que tenía.
En este recorrido, mi familia ha sido uno de mis mayores pilares. Su amor, acompañamiento y apoyo incondicional han sido fundamentales para seguir adelante y afrontar cada etapa con esperanza.
Hoy entiendo que vivir con una condición crónica no significa permitir que ella defina quién soy. Por el contrario, me ha llevado a conocerme más profundamente, a escuchar mi cuerpo, cuidar mi bienestar y asumir un papel cada vez más activo en mi propia salud.
Cada día sigo creciendo en el conocimiento de mi condición, porque conocerla me permite tomar mejores decisiones, reconocer mis necesidades y buscar estrategias que contribuyan a una mejor calidad de vida.
Mi historia no está escrita solamente desde la enfermedad. Está escrita desde la resiliencia, el amor, el conocimiento, la familia, la profesión y las ganas de seguir creciendo.
Soy mucho más que un diagnóstico: soy una mujer de 55 años que ha aprendido a transformar los desafíos en experiencia, la experiencia en conocimiento y el conocimiento en una oportunidad para vivir con mayor conciencia, propósito y esperanza.
Tu voz también importa
Si vives con anemia de células falciformes o acompañas a alguien que la tiene, puedes compartir tu experiencia. Tu historia puede ayudar a que otras personas se sientan comprendidas y acompañadas.




